1)      Aprende a escuchar tu cuerpo. Alguno de los antojos puede ser realmente hambre siendo esta la forma que el cuerpo nos informa de que necesita más energía. En ese caso puedes optar por picar algo nutritivo y a la vez saludable como por ejemplo: unas almendras, una porción de fruta, un yogur descremado…etc., en lugar de los tentativos dulces, pan o barra de chocolate.

2)      Haz algo de ejercicio y descansa. Estas son medidas tan importantes ya que estimulan la producción de endorfinas, lo que favorece la sensación de bienestar.

3)      Come hasta quedar satisfecho, no repleto. Muchas veces comemos tan rápidamente que no le damos tiempo al cerebro a darse cuenta de que el estómago está lleno. Por eso, cuando llega la señal al cerebro ya es tarde: el estómago está demasiado repleto. Por eso es tan importante comer despacio y masticar bien. Así nuestro cuerpo puede reaccionar y decirnos cuando es suficiente.

4)      Hay que hacer varias comidas al día y siguiendo un horario. Si supiésemos detectar las señales de hambre y saciedad, tendríamos apetito cada dos o tres horas, así que tomar un “snack” a media mañana y merendar son dos hábitos muy saludables que todos deberíamos adquirir. De esta forma, las calorías del día se distribuyen de manera más razonable y también ayudamos a que el metabolismo trabaje más y por lo tanto queme más. De las cinco comidas, recuerda lo importante que es el desayuno, ya que vienes de un prolongado número de horas sin comer por estar dormido y al ingerir alimento al momento de despertarse hará que no sientas hambre y evitará la ansiedad durante el día.

5)      Elige ingredientes saciantes. Los alimentos ricos en fibra ayudan a controlar los niveles de azúcar en la sangre y dan la sensación de estar llenos.