La vida en pareja puede ser a veces un poco abrumadora, ya sea por la cotidianidad, el estrés diario, el cansancio o el trabajo,que  terminan afectando nuestro estado de ánimo y  pagamos los platos rotos con el otro. Siempre he creído que lo mejor que se puede hacer, es dejar los problemas del trabajo a fuera de casa, al llegar al hogar descansar, compartir en familia y dedicarse a relajarse para recuperar energias para el proximo día. Mi papá me dijo una vez, tu hogar debe ser el mejor lugar del mundo donde puedes estar, que cada día al finalizar tu jornada de trabajo cuando vas camino a tu casa sientas ese bienestar que te da el llegar a tu nido y estar con tus seres queridos.  La única manera de disfrutar eso es dejando los problemas de la calle afuera, evitando que entren a tu casa. Es uno, de muchos, maravillosos consejos que me ha dado mi padre, ya que la paz que debe haber en tu hogar es fundamental para enfrentar los retos de cada dia, para afrontar la lucha cotidiana de salir a ganarse el pan sabiendo que todo eso vale la pena porque la motivación mas grande es un hogar armonioso.

 Cada día, trae consigo una experiencia, un nuevo evento, una lucha, un reto, cuando comprendemos que todo lo que nos pasa es para aprender y ser mejores personas, comenzamos a llevar la vida de una forma mas placentera, menos obstinante y con mejor humor. Sin embargo, es normal que de vez en cuando perdamos los estribos y terminemos peliando por alguna tonteria que ni siquiera valia la pena, lo importante es saber disculparse, aceptar que nos equivocamos y pasar la página. Al no acumular rencores y evitar agresiones de cualquier tipo, tanto físicas, como sicologicas, estaremos dando un paso hacia adelante en el control de nuestras emociones y en el manejo de la vida conyugal.

Comprender al otro, saber que a veces las peleas son situaciones pasajeras y no permanentes, ser empático y valorar por encima de todo el amor, son las claves para tener una vida en pareja más alegre, estables y saludable.