Tras una jornada de trabajo siempre terminamos con dolor en la espalda y con los hombros contraídos, esto es debido a una mala postura. Si eres consciente de ello y tratas de esforzarte por una buena postura lo más probable es que termines con una sensación de mayor cansancio ya que es peor obligarse a adoptar lo que se supone que es “una postura correcta”, ya que implica un desgaste de energía extraordinario estar luchando contra la gravedad. Por tanto, ¿es mejor volver a los hábitos de siempre? No, porque también acaban derivando en agarrotamiento y rigidez…El cuerpo está constante movimiento, por eso una buena postura es siempre dinámica, no estática. Incluso cuando permaneces quieta, ya sea de pie, sentada o echada, siempre se producen pequeñas fluctuaciones en el peso de tu cuerpo.

 

  Así si la musculatura está relajada, el cuerpo se coloca correctamente de manera natural, sin que tengas que forzarlo. Los ejercicios de pilates ayudan muchísimo para mejorar la postura y la elasticidad por lo que también   permiten ampliar la movilidad articular y mejorar la coordinación y el equilibrio. Su eficacia reside en el estiramiento de la musculatura superficial, que es la que se acorta más a menudo y es la responsable de la colocación inadecuada del cuerpo e la vida diaria.

 

 

  Es importante evitar las malas posturas porque desplazan el cuerpo de su eje natural de equilibrio. Las articulaciones que afectan a la estabilidad están en los tobillos, rodillas, caderas y cuello. Cuando la distribución del peso corporal no es armónica, repercute negativamente sobre dichas articulaciones. Por otro lado, el rendimiento laboral puede disminuir según la postura, pues le estaremos pidiendo al cuerpo que trabaje más de lo necesario. Haz una prueba: siéntate ante la computadora y teclea con los dedos. Si notas tensión en lo hombros y el cuello, entonces no estas bien colocada, lo que ocasiona un esfuerza físico y un agotamiento intelectual. Esto acaba afectando a la capacidad de concentración: si los músculos están cansados, la mente se resiente. Una mala postura también influye en nuestra imagen. La soltura y la fluidez con que nos movemos, hablamos… determina cómo nos perciben los demás. Si estas incómoda con tu cuerpo, esta incomodad se refleja a través de la postura. Son detalles que contribuyen a dar un a imagen de confianza o desconfianza. Una persona con una expresión corporal saludable da más pie a relacionarse.

 

  Si tiendes a encorvar los hombros perjudicas aun más a los hombros y al cuello. Para evitar el encorvamiento, puedes realizar este sencillo estiramiento: ponte de pie con los pies paralelos, inclina el tronco hacia delante y entrelaza las manos por detrás de la espalda, intenta alejar al máximo las manos del cuerpo al tiempo que espiras. Recuerda mantener la espalda alineada. Poco a poco notarás cómo se va desvendando la zona de las cervicales.

 

 

Fuente: Revista LINEA Numero 37.