5 errores que impiden definir el cuerpo (parte I)
Los 5 errores más comunes que impiden alcanzar la definición y ese detalle muscular que tanto puede cambiar el físico.
Este es un error muy común tanto entre hombres como entre mujeres cuando se ponen a dieta.Se vuelven paranoicos con la báscula y se pesan con demasiada frecuencia.Lo primero que han de tener en consideración es que el peso corporal fluctúa de forma natural en un par de kilos, sin que eso constituya ninguna prueba de nada. El ritmo del vaciadogástrico, la micción, la retención de líquidos, etcétera pueden alterar un poco el peso en cualquier sentido, sin que ello constituya prueba verdadera y determinante de la pérdida o de la ganancia de grasa.Por otro lado, las cifras de una báscula no son lo suficiente fidedignas de la composición corporal, porque por ejemplo, puedes ganar músculo al tiempo que pierdes grasa y en esto no lo toma en cuenta la balanza a pesar de la transformación que se haya producido.Por consiguiente, no hay que pesarse más que una vez, o dos como mucho, cada mes y siempre a la misma hora y en las mismas condiciones.
2)Comer una o dos veces al día
Este es otro error demasiado frecuente, comer sólo una o dos veces al día.Puesto que están dispuestos a deshacerse de la grasa cueste lo que cueste, una forma sencilla, rápida y eficaz es la de comer menos veces, así que algunos se limitan a comer una ó dos veces al día.El error es mayúsculo, porque al hacerlo sin saberlo están prácticamente indicando al cuerpo que se ponga a preservar a ultranza las reservas de grasa y a quemar músculo.No es broma, está perfectamente comprobado por no pocos estudios que cuando el cuerpo sólo recibe alimento una o dos veces al día, se pone en marcha un mecanismo de supervivencia que se esfuerza por preservar como sea la grasa almacenada, que es la queasegura la vida, y en su lugar el organismo sacrifica el tejido muscular como fuente de energía.Ante esa situación no pierde grasa sino músculo y con éste se aminora el metabolismo y se entra en un círculo vicioso de más retención de tejido graso.Hay que hacer justo lo contrario, comer muchas veces al día, sí en pequeñas cantidades pero con mucha frecuencia, primero porque así estás enviando el mensaje al organismo tienes abundancia y que por tanto no hay necesidad de reservar nada. Segundo, cada vez que comemos hay un gasto que se llama dinámico y que proviene del simple hecho decomer, es decir la acción de comer y digerir los alimentos también consume calorías, así que si el mismo volumen de comida lo repartes en varias ocasiones el gasto energético será mayor.Por último, el comer con frecuencia activa el metabolismo y hace que éste gaste más calorías a lo largo del día.
3)Reducir drásticamente las calorías
Esta es otra acción negativa que tiende a quemar músculo y a preservar la grasa corporal, lo contrario de lo que se pretende.Sí, reducir la ingestión calórica es un paso obligado para reducir los depósitos de adiposidad,pero esa reducción ha de hacerse de modo lento y gradual, nunca de golpe, porque si es brusca desencadena igualmente el mecanismo de preservación del tejido adiposo y la combustión de músculo que hemos visto antes.Por tanto, reducción sí, pero lenta y gradual y sin llegar a límites excesivamente bajos.
4)Hacer dieta estricta todo el tiempo
Otra regla de oro de una dieta de definición es que ésta sea ‘limpia’ es decir exenta de alimentos excesivamente calóricos, como fritos, empanados, con salsas y procesados, así como todos los provenientes de la llamada comida rápida.También hay que eliminar de la lista todo lo relacionado con los dulces o alimentos típicos llenos de harinas, como panes blancos, pastas, repostería, etcétera.No obstante, saltarse esa regla de tanto en cuando puede no sólo no ser perjudicial, sino positivo para alcanzar la definición.Aunque para algunos parezca extraño hay que hacer trampa de vez en cuando, una vez cada semana es un buen promedio, porque así se mantienen activas las hormonas que queman la grasa.Así que una vez a la semana regalate un festín y disfruta de esas pizzas, salchichas o hamburguesas que tanto gustan y hacezlo sin remordimientos, pero eso sí, no más de una vez cada siete días.
5º) No comer casi carbohidratos: Otro error muy común es llevar una dieta a casi cero carbohidratos. Es cierto que el tipo de régimen en el que se limitan éstos, tipo dieta Atkins, o la cetónica, producen buenos resultados y aceleran la eliminación del tejido adiposo.Pero, si esa reducción de carbohidratos es excesiva y se lleva al límite los efectos serán más negativos que positivos.Por un lado cuando la ausencia de hidratos es total se corre un gran riesgo de que el cuerpo recurra al tejido muscular para producir energía, con la consiguiente destrucción muscular.Además, cuando se obliga al cuerpo a obtener la energía exclusivamente de la grasa se producen unos residuos metabólicos llamados cetonas que entorpecen la eliminación de lagrasa.Por último, si reduces a casi nada los carbohidratos sentirás ansias por éstos y por los dulces y en cuanto cedás a la tentación te hincharas como globo.La solución es reducir los hidratos de carbono, por supuesto, pero nunca hasta niveles de casicero y usar los fibrosos que lejos de engordar contribuyen a mantener el peso ideal, por ejemplo, las verduras, las ensaladas, las hortalizas y una pequeña cantidad de legumbres y cereales integrales, como los copos de avena.Tu cuerpo funcionará mejor, estará más saludable y eliminarás mejor la grasa.La pregunta es ¿qué cantidad? Eso dependerá de tu envergadura física y nivel deactividad, pero como indicación puede valer dos ensaladas y una taza de avena o de legumbres.

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