1)      Su propio pelo te dirá la frecuencia con que necesita ser lavado. No peque ni por exceso   ni   por      defecto.

2)      No lo recoja mientras esté mojado.

3)      Para desenredarlo aún mojado, use un peine. Para cepillar en seco, prefiera uno de cerdas anchas.

4)      Lave su cepillo con la misma frecuencia y el mismo tiempo que lava su pelo. Por lo general, dos lavadas del cepillo a la semana servirán para evitar que la grasa acumulada en el mismo termine por ensuciar más rápidamente su pelo limpio.

5)      Para eliminar la horquilla, corte las puntas de su pelo cada dos meses y desenrédelo con cuidado para no reventarlo.

6)      Jamás use secador de pelo caliente. La forma correcta de secar el pelo es dejar que sea el viento el que lo seque y no la temperatura, pues poner el secador muy caliente sobre la fibra capilar hace que ésta se reviente.

7)      De cuando en cuando, recurra a un masaje capilar en manos de expertos. El masaje estimula el folículo piloso, además de ser sumamente relajante.

8)       Utilice productos de buena calidad, pues como en ningún otro caso, aquí es muy cierto que lo barato sale caro.

9)      Cuando se haga cambios de color, elija tintes de la mejor calidad.

10)  Dé un tratamiento específico a las puntas y otro a la raíz, pues la secreción de sebo en el cuero cabelludo hace que el pelo sea más grasoso cerca de la raíz.

11)  A manera de control, realice una consulta dermatológica de tipo preventivo para evaluar la calidad de su pelo y la salud de sus folículos pilosos.