Lo que afecta directamente a la piel son los cambios de ambiente. No es el clima seco ni las variaciones de temperatura lo que deshidrata la piel, sino los cambios en los niveles de humedad relativa. Es decir, quienes viven en una ciudad probablemente entren y salgan de espacios con aire acondicionado o calefacción a la calle.

Un día normal de trabajo, por ejemplo, se puede pasar de un nivel de humedad de 40% dentro de la oficina a otro de 100% en la calle. Y se estima que la piel necesita aproximadamente dos semanas para generar una adaptación adecuada a estos cambios. Da lo mismo vivir en un clima seco que húmedo, si no hubiera cambios, la piel se mantendría hidratada de todas maneras. El problema, entonces, son los cambios constantes.

Tomar agua es la mejor hidratante que existe. Ayuda a eliminar las toxinas, principales enemigos de una piel luminosa y radiante. La hidratación por vía interna –tomar agua- es la que genera mejores resultados. Se recomienda, además, tomar agua mineral dado que es un agua estructurada que llega a todos los rincones del organismo.

Si no te gusta tomar agua, puedes tomar infusiones como té o jugos, evitar el café. Se pueden comer alimentos hidratantes como las verduras y las frutas que contienen un 70 y 90 por ciento de agua y pocas calorías.

Utilizar cremas hidratantes es fundamental. Las nuevas cremas hidratantes tratan el problema de la deshidratación desde adentro. Antes, se limitaban a aplicar ingredientes sobre la capa superficial de la piel para humectarla o actuaban como barrera para evitar la evaporación del agua. Ahora, en cambio, el producto actúa directamente sobre las células. La piel posee un 50% de agua que circula libremente y otro 20% en forma de reserva dentro de las células. Esta reserva actúa como el corazón bombeando agua continuamente. El problema surge cuando esta bomba se queda sin agua y comienza a trabajar mal. Las nuevas cremas actúan sobre la reserva de agua cuidando ese depósito. Las cremas deben aplicarse tanto de día como de noche. Son igualmente necesarias para las pieles secas y las grasas.